51 años de IRFA: Una historia de servicio, gratitud y renovación

Discurso emotivo del Sr. Hugo Gutiérrez Loayza – Miembro del Directorio
Hoy nos reunimos con alegría y, sobre todo, con profunda gratitud para celebrar los 51 años de una historia que ha dejado huellas en la vida de miles de personas.
IRFA no es solamente una institución educativa y de comunicación. Es una historia de sueños, de compromiso, de personas que creyeron que la educación debía llegar allí donde otros no llegaban, y que la voz de los más vulnerables merecía ser escuchada.
A lo largo de estos años, IRFA ha sabido acompañar, educar y transformar vidas. Detrás de cada programa, de cada experiencia educativa y de cada esfuerzo institucional, hay rostros, familias, comunidades y esperanzas que dan verdadero sentido a nuestra misión.
Pero también sabemos que las instituciones, como la vida misma, atraviesan etapas y cumplen ciclos. Reconocer que un ciclo ha cumplido su propósito no significa desconocer su valor, sino agradecer lo construido y tener la valentía de abrir nuevos caminos.
Hoy necesitamos mirar hacia adelante con esperanza, pero también con realismo. Los tiempos han cambiado, las necesidades son diferentes y nuestra misión nos invita a renovarnos, a repensar nuestras estructuras y a encontrar nuevas formas de servir.
Esta renovación debe tener un horizonte muy claro: estar cada vez más cerca de los jóvenes, de las personas migrantes, de los pueblos indígenas y, de manera especial, de las mujeres indígenas, quienes continúan enfrentando enormes barreras para acceder a oportunidades, ejercer sus derechos y construir una vida digna.
No se trata simplemente de preservar una institución por su historia, sino de asegurar que esa historia siga teniendo sentido y produciendo frutos.
Desde nuestra identidad ignaciana, estamos llamados a discernir con libertad, sin aferrarnos a estructuras, pero manteniéndonos profundamente fieles a nuestra misión. Porque la fidelidad a nuestros orígenes no consiste en hacer siempre lo mismo, sino en responder con creatividad y valentía a las necesidades de nuestro tiempo.
Gracias a quienes hicieron posible esta hermosa historia, a quienes la sostienen hoy con dedicación y a quienes tendrán la responsabilidad de construir su futuro.
Que este aniversario sea, además de una celebración, una oportunidad para renovar nuestra esperanza y nuestro compromiso.
Que IRFA siga siendo una voz para quienes no tienen voz, una oportunidad para quienes encuentran puertas cerradas y, sobre todo, una presencia cercana allí donde más se necesita.
¡Muchas felicidades y muchas gracias!


